Los Gobiernos Locales y la Competitividad en la era de Globalización y Urbanización

Octavio Chávez Alzaga, ICMA México-Latinoamérica

La era de la globalización ha venido acompañada por la urbanización del mundo. Con la llegada del siglo XXI, la población en las zonas urbanas ha rebasado la marca del 50% a nivel mundial. Si bien en México esa marca se obtuvo en la década de 1970, cincuenta años después vemos que la población urbana en el país creció en un 50%. Así hoy en día la población urbana representa aproximadamente el 80%.

Igualmente con la globalización las condiciones en los territorios han vuelto a recobrar su relevancia. Después de muchos años de ser relegados por factores relacionados con las funciones de los gobiernos nacionales, las condiciones existentes en los territorios reciben su adecuada atención.

Hasta antes de la revolución industrial, la competencia entre los actores económicos fue primordialmente local y en menor media regional. Las rutas comerciales fueron desarrollándose en el tiempo, pero la cantidad de productos y tipos fue limitada. La reducción de la relevancia de las distancias y las mejoras tecnológicas elevaron la importancia de las políticas regionales y nacionales en el establecimiento las condiciones que impactaron la competitividad.

La globalización y los avances tecnológicos de las últimas décadas han reposicionado la importancia de las condiciones locales para promover o inhibir la competitividad. Por otro lado, los gobiernos locales juegan un papel central en el tipo y calidad de las condiciones existentes en un territorio. Por ello, ahora ante la competitividad global, se vuelve a depender de manera relevante en lo que los gobierno locales hacen o dejan de hacer.

Esta dependencia toma a los gobiernos locales en México en una posición lejana a la deseada. De entrada, aún persiste una cultura de centralismo en los procesos de políticas sobre la toma de decisión. Que sí bien, en los últimos 30 años se realizaron esfuerzos tendientes a la descentralización, esta se realizó bajo una condición crítica que han impactado negativamente el desempeño deseado y necesario. Los cambios en la normatividad no estuvieron acompañados por el rediseño de las instituciones, principalmente de los gobiernos locales. Ante ello, ahora se culpa la falta de capacidad de los gobiernos locales para atender las necesidades que favorecen y fortalecen la competitividad en su territorio.

El diseño del gobierno municipal básicamente ha permanecido igual por dos siglos, a pesar de la diferencia en las condiciones y retos que hoy enfrentan. No por ello, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) en el 2012 presentó su Índice de Competitividad Urbana con un documento llamado, “El Municipio: una institución diseñada para el fracaso”. El nombre describe por si solo el problema que sigue sin atenderse e incluso se continúa ajustando funciones y responsabilidades sin rediseño institucional, agravando la situación.

Se espera que el gobierno municipal pueda atender nuevos retos usando un modelo que desde hace ya mucho tiempo dejó de ser adecuado. Incluido en esta peculiar forma de atender la reestructuración de las tareas gubernamentales, está la inconsistencia de tratar el gran espectro de municipalidades como si todas fueran iguales y estuvieran en las mismas condiciones. Adicionalmente se hacen las asignaciones de responsabilidades sin una estructura que asegure que los gobiernos municipales desarrollen su capacidad institucional para atender las nuevas demandas. Todo lo anterior da perspectiva al porqué de los limitados resultados que han producido los ejercicios de descentralización.

Empero estamos obligados a encontrar medios para atender los retos. Desde la perspectiva de los gobiernos municipales, en realidad, se tiene una capacidad limitada para incidir significativamente en los cambios de corto plazo sobre la manera en que se les asigna o retira responsabilidades. Sin embargo, los gobiernos municipales y los actores locales, sobre todo los sectores empresarial y académico, tienen opciones para trabajar los temas relevantes a pesar de las limitantes existentes.

La competitividad del territorio es esencial para éxito de una región y a través de la competitividad regional se construye la competitividad de un país. Es fácil identificar como las ciudades y regiones de los países con más alta competitividad, se sustenta en la excelente operatividad de sus gobiernos locales.

De ahí la relevancia de que en un territorio existan las condiciones para atraer y retener la inversión y el talento. Gabriel Said nos recuerda que “las ciudades [territorio] son la habitación del hombre sobre la tierra, lugar de convivencia, centro de producción y teatro de acción y expresión”. De igual manera que Eleonor Roosevelt a finales de 1948 invitó a las naciones a entender los derechos humanos solo tienen sentido si son relevantes en aquel espacio que ni siquiera aparece en los mapas pero es donde las persona viven, trabajan, estudian y se divierten. Lo mismo es aplicable al concepto de la competitividad.

Hoy en día se entienden que si se quiere ser exitoso en un mundo cada vez más competitivo, los gobiernos locales deben mostrar un alto desempeño en la prestación de los servicios que ofrecen. De no hacerlo, se estará dando una ventaja aquellos actores contra los que se compite y cuyos gobiernos sí hace bien el trabajo que por su naturaleza les corresponde. De hecho, la falta de eficiencia y efectividad de los gobiernos obliga a los residentes a dedicar mayores recursos para cubrir las deficiencias. Podemos hablar de un efecto de “subsidio inverso” que de manera cotidiana se va gestando en el diario vivir de la comunidad. Así hoy en día vemos como “natural” el tener ventanas con rejas y otras medidas de “seguridad”, comprar agua embotellada, usar automóviles para transportarnos, por mencionar algunos ejemplos de uso de recursos que en otros lugares no les es necesario.

La relevancia de buscar que los gobiernos cumplan con sus funciones de una manera óptima es imperativo. Para ello es necesario revisar los diseños de las estructuras de los entes públicos. De manera prioritaria se debe atender el caso de los gobiernos locales por su cercanía con las personas y sus necesidades, así como ofertantes de los servicios públicos primarios: agua, limpia, espacios de reacción, mercados, rastro, entre otros.

Habrá que evitar el simplemente ajustar o mover responsabilidades entre los niveles de gobierno como medida para resolver problemas cuyas causas requieren de nuevas formas de atención, y por lo tanto un nuevo diseño de las instituciones, sus funciones y responsabilidades. De otra manera estaremos nos dijo Don Jaime Torres Bodet “Saber que todo cambia y todo es igual”. Condición que no debemos permitir o estaremos en desventaja ante un mundo que continúa en su camino de transformación impulsado por aquellos que están inmerso en la mejora de su competitividad permanentemente.

Para la transformación de los gobiernos locales se requiere algo más que el interés de los actores locales, pero si puede partir de ellos mejoras a las estructuras existentes. En Sinaloa, por ejemplo, se tiene el ejemplo del CODESIN que ha demostrado su valor a través del tiempo. De que la alianza en pro del bien general entre los sectores productivos y gubernamentales rinde frutos y permite prepararse mejor para el futuro. Por ello no sorprende el interés siempre presente de actores públicos, privados y académicos en el estado por innovar en aras de que los gobiernos municipales mejoren su desempeño.

Así tenemos actores políticos que visionariamente toman riesgos, con respaldo de los sectores privado y académico, para resolver una condición operativa que ha mostrado su ineficacia e ineficiencia. Qué como resultado se ha establecido la figura del Administrado Municipal debidamente reglamentada en Navolato, así como la posición de Gerente de Servicios y Obras Públicas en Culiacán. Estos casos vienen a demostrar que, ante limitantes establecidas por las reglas generales, es posible entontar medios para establecer diseños operativos que han mostrado su efectividad en otros lugares del mundo por más de un siglo. Estructuras que de mantenerse un tiempo razonable, deben generar condiciones de mejora en la operación de los gobiernos.

Lo anterior debe motivar para que los actores locales de los sectores público, académico y privado se involucren en establecer medios que mejoren el diseño institucional y operativo de los gobiernos locales. Igualmente que el involucramiento sea activo para que los ajustes que se están realizando a nivel nacional se conviertan en mecanismos para generar soluciones a la causas y no medios para continuar igual.

Se aprecia por ejemplo la importancia de los cambios realizados a nivel de las secretarias del gobierno federal que buscar la especialización en el establecimiento de políticas generales en materia de la administración del territorio. Un tema que requiere atención puntual por su condición de importancia para la competitividad. Más sin embargo, este tipo de cambio no debe traducirse en una recentralización de funciones a nivel del gobierno federal. Culpar, por ejemplo que el desorden urbano es porque los gobiernos municipales no deben ser los responsables del manejo del uso de territorio es culpar al mensajero de malas noticias. Porque por otro lado sobran ejemplos del inadecuado desempeño de los gobiernos, de los otros dos niveles, cuando ha sido responsable de operar temas que por su naturaleza son mejor desempeñados por los municipios.

La condiciones que existen en el sector público de descoordinación, la visión cortoplacista, la falta de voluntad política, transparencia y rendición de cuenta, así como la corrupción y falta de responsabilidad, no es exclusivo del nivel municipal. La inadecuada aplicación del marco legal, la impunidad y la tolerancia hacia la corrupción deben ser acotadas si se quiere realmente atender los retos de mejorar la competitividad. La regulación y gestión de estos temas caen dentro de las funciones de los niveles federal y estatal, más sin embargo hay trabajo que puede iniciarse y lograrse en el ámbito municipal. De no hacerse, los esfuerzos de mejora al desempeño gubernamental se seguirán generando resultados limitados en comparación con lo que demanda la competitividad globalizada hoy en día.

Reiterando la urgencia del rediseño institucional para dotar a los gobiernos municipales con los recursos que les permita proporcionar al territorio de las condiciones necesarias para promover la competitividad. Seguir ajustando y “cambiando” responsabilidades, es básicamente caer en las situaciones de seguir haciendo lo mismo y esperando resultados diferentes, es decir una locura.

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