Sandra Guido, Directora de Conselva, Costas y Comunidades, opina sobre la posible crisis de abastecimiento de agua en Sinaloa que vaticina el IMTA

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Ante el escenario proyectado en el Atlas Hídrico 2016 publicado por el IMTA de una posible crisis de abastecimiento de agua en la zona norte de Sinaloa en una década, los sinaloenses deben hacer cambios en su forma de vida ya que de las acciones que se hagan hoy en día, va a depender el futuro económico y social del Estado. 

Culiacán, Sinaloa, octubre 25 de 2016.- Los sinaloenses debemos considerar el agua como nuestro tesoro más preciado y debemos asegurar a que nuestras cuencas sigan produciendo agua para siempre, destacó Sandra guido, Directora de Conselva Costas y Comunidades, en torno a los resultados reflejados en el “Atlas de vulnerabilidad hídrica ante el cambio climático. Efectos del cambio climático en el recurso hídrico de México”.

La publicación realizada por el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua -IMTA- contempla que por cuestiones de cambio climático, se podría ocasionar una crisis de abastecimiento de agua en las zonas del norte y centro norte de Sinaloa en un plazo aproximado de 10 años, por lo que se requieren estructuración de nuevas políticas públicas y estrategias inmediatas por la gran demanda que se tiene del vital líquido.

 “Ya no podemos pensar que vamos a tener agua siempre, así que debemos ponernos a trabajar, lo cual implica que vamos a tener que hacer cambios en nuestras formas de vida ante este un nuevo escenario que nos tocó vivir, y de las acciones que hagamos hoy va a depender el futuro económico y social de nuestros hijos y de los sinaloenses”, detalló.

Añadió que el escenario que plantea el Atlas es un dibujo del Estado en algo que ya se esperaba, como una de las principales amenazas para Sinaloa en varios sentidos especialmente sobre su futuro económico.

¿Cómo se avizora el futuro económico ante una amenaza de falta hídrica para un estado con vocación en la agricultura?

El estudio plantea el tema del cambio climático como una de las principales amenazas para Sinaloa en varios sentidos en términos del futuro económico del Estado y el presente, porque dependen del manejo del agua. Nuestras actividades económicas principalmente dependen de que tengamos agua limpia y abundante para el futuro y está determinado por la geografía. Tenemos una sierra medre occidental que atraviesa de norte a sur de donde bajan los 11 ríos y estos van al mar y alimentan nuestras lagunas o costas que son la base de nuestra economía pesquera. Toda la economía de nosotros gira en torno a nuestras presas para la agricultura, las lagunas costeras y el mar, todo está relacionado y lo que está pasando por el cambio climático no es algo nuevo es realmente una nueva condición.

¿Qué plantea ese escenario?

Lo que se plantea es que vamos a tener por ejemplo, en un escenario benevolente, un incremento en temperatura esperado del 2015 al 2039 en los próximos 15 años, de un 1.4  a 1.8 grados centígrados lo cual es muchísimo y esto ocurrirá en el lado norte de Sinaloa donde se encuentran las grandes presas y grandes distritos de riegos. En los distritos de riegos de Guasave, Río Fuerte y Carrizo, la brecha hídrica para el 2030 ya está estimada en 752 hectómetros cúbicos. Esa brecha lo que significa es la diferencia entre la oferta de lo que tenemos de agua y la demanda proyectada para esa fecha, ya ahorita no hay agua suficiente para la demanda que se estima.

¿Por qué es más sensible esta vulnerabilidad en la zona norte?

Además de que son zonas de alta vulnerabilidad social, precisamente la zona norte-centro-montaña tiene indicadores muy altos de marginación, eso nos hace doblemente vulnerables. Este dato es sensible porque en esta zonas norte y centro tenemos el 64% de la población, el 79% de nuestras tierras agrícolas, el 85% de las cooperativas pesqueras, el 49% de la ganadería y el 90% de la acuacultura, o sea en las zonas de mayor vulnerabilidad y donde vamos a tener los cambios más importantes a nivel hídrico. Con el incremento de la temperatura que ya estamos experimentando el agua de nuestras presas se va a evaporar así nada más simplemente no hay que ser científico para saberlo.

La naturaleza fue bondadosa con Sinaloa y esa ha sido una gran fuerza, ¿cómo enfrentar los cambios que vienen de frente?

Es una fantasía que tenemos mucha agua, debemos pensar que la fuerza de Sinaloa es que tenemos agua y presas pero lo que ahorita tenemos de frente es un futuro cada vez más incierto, porque las predicciones de temperatura dispuesta para después del año 2039 están peores. Ahora esto es muy importante porque debemos estar muy claros que el cambio no lo podemos detener y lo único que debemos hacer es adaptar y mitigar, porque aunque pudieras revertir todos los gases invernaderos hay una inercia que va a llevar a todo esto. Hay regiones a quienes con menos cambios drásticos de temperatura no les hace nada porque tiene sus sistemas ya planteados y hay regiones que les ha ido muy mal.

¿Qué acciones se plantean para esta adaptación?

De una manera general se plantea determinar acciones en gestión del agua. Tenemos que poner mucha atención a dos cosas: la eficiencia del uso del agua. La agricultura usa el 94% del agua en Sinaloa, esto quiere decir que para el crecimiento económico del resto de las actividades del Estado, de la población, el turismo y el comercio, etcétera, se estaría limitando el uso del vital líquido,  además si se piensa que una de las estrategias de desarrollo económico es el propiciar mayor turismo, entonces, ¿cómo le vamos a hacer con el agua? En el atlas hídrico se menciona que somos poco eficientes en el uso del agua y que podríamos usarla de otra manera, por lo que se recomienda cambiar los sistemas de riegos y técnicas avanzadas de irrigación con calendarización. Usar el agua de la manera más eficiente para producir lo que de todas maneras vamos a producir, y poder suministrar de manera compartida con la población que la va a necesitar. Y dos, el manejo de las cuencas es urgente para Sinaloa y eso se va a lograr si hay una política pública de manejo de éstas, es decir el agua como el dinero en el banco, no se puede gastar más de lo que no hay disponible, debe ser un factor de toma de decisiones.

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